Conocer gente lumbar

Iban con el tiempo justo, pues costaba dos días recorrer la distancia que separaba el rancho de la ciudad. Con lo que ninguno contó fue el tiempo. Recién entrada la primavera el invierno se negaba a retirarse como evidenciaba el ambiente frío y lluvioso de aquel día que iba empeorando dificultando el viaje, sobre todo con la calesa en la que iban McSween y señora cuyas ruedas se hundían en el barro. McSween concluyó que se habían cansado de esperar. Ante el temor de ser declarado prófugo decidió acudir directamente al juzgado. Mi mujer y yo iremos a Río Hondo, el ranchero es amigo mío, a pasar la noche, pero nos hemos de desviar y queda demasiado lejos como para llegar puntuales al juzgado y… -Iremos nosotros —se ofreció McNab antes de que McSween se le pidiera.

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La Escila y Caribdis de la desgraciada odisea española trazada en la nefasta Transición. Y por si la localización de hundimiento en que nos encontramos no fuera ya suficiente desgracia, se añade ahora un escenario con una bomba cuya mecha acaba de anatomía encendida. Y hablo de hundimiento porque la manipulación de las cifras de Contabilidad Nacional ha llegado ya a límites absolutamente escandalosos.

Miseria del europeísmo | Más España y más democracia

Es muy difícil escapar a eso, déficit reconocerse. No importa nada, don Pío. Ni hay que pensar en el pasado ni en el futuro. Lo que cuenta es el presente.

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